PSG se consagra bicampeón de la Champions League tras vencer a Arsenal en los penales

Este sábado, el París Saint-Germain conquistó la Liga de Campeones por segundo año consecutivo luego de vencer al Arsenal (1-1; 4-3) en los penales de la final disputada en el Puskas Arena de Budapest.

La final comenzó con sorpresa para los vigentes campeones. Apenas a los seis minutos, el alemán Kai Havertz adelantó al Arsenal tras aprovechar un espacio a la espalda de la defensa parisina y definir con precisión ante el arquero Matvéi Safónov.

Con la ventaja a su favor, el conjunto londinense apostó por un bloque defensivo sólido y disciplinado, cediendo la posesión al PSG, que monopolizó el balón durante largos pasajes del encuentro sin encontrar espacios claros para vulnerar a David Raya.

Sin embargo, la insistencia francesa encontró premio en la segunda mitad. A los 65 minutos, Ousmane Dembélé transformó en gol un penal sancionado tras una falta sobre Khvicha Kvaratskhelia, estableciendo el empate que devolvió la confianza al conjunto parisino.

A partir de ese momento, el partido ganó intensidad. El PSG estuvo cerca de completar la remontada con un remate de Kvaratskhelia que se estrelló en el poste y otro disparo de Vitinha que pasó rozando el travesaño. Arsenal también respondió en los minutos finales, aunque sin la claridad necesaria para desnivelar el marcador.

La igualdad persistió durante la prórroga, marcada por el desgaste físico de ambos equipos y el temor a cometer un error decisivo. Así, el campeón debió definirse desde los doce pasos.

En la tanda de penales, el PSG mostró mayor eficacia. Aunque David Raya detuvo el disparo de Nuno Mendes, los errores de Eberechi Eze y Gabriel Magalhães terminaron inclinando la balanza a favor del conjunto francés, que selló el triunfo por 4-3 para levantar su segunda «Orejona».

La consagración confirmó la consolidación del proyecto liderado por Luis Enrique, quien suma ya tres títulos de Champions League como entrenador y agranda su legado entre los técnicos más exitosos del fútbol europeo.

La gran final estuvo precedida por un espectáculo musical encabezado por la banda estadounidense de rock The Killers, que animó la previa ante más de 67.000 espectadores en el estadio de Budapest. El show contó además con la participación del cantante Brandon Flowers y formó parte de la tradicional ceremonia de apertura organizada por la UEFA.