Los estadounidenses e iraníes llevan a cabo este sábado negociaciones directas en Islamabad para intentar lograr una tregua duradera en una guerra en la que Israel afirma haber «destruido» los programas nuclear y balístico de la república islámica.
Estas conversaciones entre los dos países enemigos desde la revolución islámica de 1979, se desarrollan, según la Casa Blanca, en un formato trilateral, en presencia de altos cargos de Pakistán.
Este país ha facilitado el alto el fuego de dos semanas, que entró en vigor el miércoles.
Por la tarde, la televisión estatal iraní afirmó que ya se han celebrado dos rondas y que una tercera tendrá lugar «probablemente esta noche o mañana» domingo. No entró en detalles.
La Casa Blanca se limitó a decir que las conversaciones están «en curso».
Una fuente pakistaní que pidió el anonimato aseguró que «las conversaciones avanzan en la dirección correcta». «El ambiente general es cordial», añadió a la AFP.
El presidente estadounidense Donald Trump dijo el sábado que le «da igual» el resultado de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, al insistir en que su país había ganado la guerra.
«Lleguemos o no a un acuerdo, me da igual. La razón es que hemos ganado», dijo Trump a los periodistas.
Ambas partes llegan al encuentro con recelo y con posiciones aún distantes sobre cómo poner fin a seis semanas de conflicto.
La primera delegación que llegó a Pakistán fue la iraní, con más de 70 personas y encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
Pese a la tregua anunciada el martes, la desconfianza es mutua tras seis semanas de contienda en las que Estados Unidos e Israel bombardearon cientos de objetivos en Irán y mataron entre otros a su líder supremo, Alí Jamenei, al tiempo que Teherán atacó en represalia al Estado hebreo y a las monarquías árabes del Golfo.
“Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”, declaró Qalibaf, citado por la televisión iraní al llegar a la capital de Pakistán. “Nuestra experiencia en negociar con los estadounidenses siempre ha enfrentado fracasos y promesas incumplidas”, afirmó.
El canciller iraní, Abás Araqchi, que también forma parte de la delegación, dijo a su homólogo alemán en una llamada el sábado que “Irán entra en las negociaciones con total desconfianza debido a las repetidas violaciones de compromisos y traiciones por parte de Estados Unidos”, informó la agencia Tasnim.
El vicepresidente JD Vance también se mostró receloso antes de partir de Washington.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta”, afirmó Vance.
“Si van a intentar jugárnosla, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, agregó Vance antes de su partida.

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