Continúan las filas por garrafas de gas en todo el país, denuncian que este producto se va de contrabando a países vecinos, donde la garrafa se vende hasta en 200 bolivianos, frente a los 22,50 bolivianos que cuesta en Bolivia.
El experto en hidrocarburos Raúl Velásquez, de la Fundación Jubileo, alertó además que la caída de la producción de gas y la vigencia del subsidio están profundizando la crisis de abastecimiento. En este contexto, alertó que el país tendrá que importar este producto para mantener el abastecimiento interno. Indicó que posiblemente se comenzará a importar Gas Licuado de Petróleo (GLP) y desde el 2028 se seguirá el mismo proceso por el Gas Natural Vehicular (GNV).
Según el analista, en Bolivia la garrafa de 10 kilos se vende a 22,50 bolivianos gracias a la subvención del estado, mientras que en países vecinos como Perú el precio oscila entre 100 y 150 bolivianos, y en otros países de la región llega hasta Bs 200 bolivianos. “El principal incentivo para el contrabando es el precio. Esa brecha hace muy atractivo sacar el GLP del país”, señaló.
“El GLP sí o sí se va tener que importar desde mediados de este año o más tardar hasta finales de este año”, insistió a tiempo de remarcar que la subvención de este producto no puede continuar en las condiciones actuales y una alternativa es levantar la medida de forma gradual.
Ante la crítica situación, lamentó que revertir la caída de la producción tomará al país entre cinco y ocho años pues se debe explorar al menos tres mega campos de gas.
Desde el Gobierno aseguraron que la decisión es mantener el subsidio al GLP por ser un producto que llega a las personas de más escasos recursos.
Velásquez reconoció que el control del contrabando es un desafío complejo, especialmente en zonas fronterizas del altiplano, pero consideró que debe combinarse con una política de refocalización de la subvención. “Controlar la frontera es difícil, pero es indispensable. Y al mismo tiempo hay que asegurar que la ayuda estatal llegue a la gente que realmente la necesita”, remarcó.
El especialista alertó que, de no revertirse la caída productiva, Bolivia podría verse obligada a importar GLP desde mediados de este año o, a más tardar, en 2026, y gas natural a partir de 2028. Importar GLP a precios internacionales y venderlo a Bs 22,50 implicaría, dijo, repetir el esquema deficitario que se tuvo con la gasolina y el diésel. “Esa diferencia tendría que cubrirla el Estado, algo muy difícil con la situación actual de las finanzas públicas”, advirtió.

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